domingo, 26 de septiembre de 2010

Pintando al ocaso

              Después del sol...
         y más allá de las voces.
         En el umbral del silencio.
         Allí; hecho pájaro y suspendido
         en el abstracto vértice del infinito,
         palpita el poniente... vivo.
         Faldón que el día arrastra lento...
         muy lento...
         hasta desnudarse en luceros.
         Sensualmente violeta,
         hondo, extravagante
         y bohemio.
         En la cósmica geometría;
         luz y sombra un punto
         de morir
         pariendo en púrpura:
         un negro Cupido.

         En la oscura recta,
         ancho... bosteza el descanso.



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