¡Ah, Catamarca!
Te
escucho…soberana
en el verde
intenso
en la
majestuosa belleza
de tus
gargantas de tus quebradas
de tus cerros.
Te
escucho…mística
en el dulzor y
enigma de tu aire
que huele a
rezos
a voluntad de
granito
a gente de
corazón abierto.
¡Ah, Catamarca!
Te
veo…religiosa, guerrera,
vida, piedra,
verde grueso,
viento, sol,
nieve,
cuestas y
gargantas
¡toda, un
misterio!
¡Ah, Catamarca!
En mi piel…te
siento…
Tierra
dulce…tierra blanda…
La de la virgen
morena
devoción
humilde
manos sencillas
pan casero.
Tierra bravía…
… tierra feraz…
La de los
inquebrantables ancestros.
La de fortaleza
y generosidad
en los frutos
benditos de tu suelo.
Carmen del Valle Picardo
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